El queso Mahón-Menorca una maravilla de la cocina mediterránea

Menorca, en las Baleares, es pequeña, bella y acogedora; tomada desde las edades más distantes, las huellas de las varias culturas y sus posesiones naturales la transforman en una de las islas más bonitas del universo. Aquí nació el queso Mahón-Menorca, una belleza gastronómica que ahora vamos a conocer.

Un trocito de pasado

Quienes inspeccionen el campo menorquín avistarán históricos paredones de roca que recortan las pequeña areas en las que, desde hace generaciones, se producen reses sustentando la estabilidad natural, por lo cual la isla fue declarada Reserva de la Biósfera por la Unesco. Los históricos pastores se dispusieron también a la fabricación de queso; en el siglo V ya se hacía alusión al queso de la isla, y en el año 1000 los árabes destacaron sus ventajas. Sin embargo, su consagración llegó durante el imperio británico, cuando inició a ser notable como Mahón, metrópoli legal de la isla y ciudad-puerto por donde marchaban los quesos menorquines hacia el mundo.

Queso Mahon MenorcaQueso con Denominación de Origen Protegida

Hoy en día, Mahón-Menorca es Denominación de Origen Protegida del queso de la isla, un gustoso artículo que exclusivamente aquí obtiene su sabor, textura y aroma, comprometido al tiempo y la topografía de Menorca y la forma de confección, que se transmite de generación en generación desde hace largos años. Precisamente, el “formatjat” del queso Mahón, expresa, su procedimiento de fabricación en los “llocs” o hogares donde se hace, lleva a conseguir esta pura maravilla de la cocina, que está lista para ser apreciada después de madurar en cavas donde adquiere el revestimiento propio, frotada con aceite y pimentón. Hay tres tipos de queso Mahón-Menorca: tierno, semi-curado y curado. La diferenciación está en el periodo de envejecimiento y los sabrosos productos finales permiten diferentes combinaciones.

Carácter, tono, olor, gusto…

El queso Mahón-Menorca es un queso de leche entera de vaca, con forma de paralelepípedo y extremos suaves. La unidad entera tiene entre 5 y 9 cm. de altura y 1 a 4 Kg. de peso. Su costra es de color amarillento a naranja, pasta firme, de tonalidad blanco hueso a amarillento, con vacios diminutos, ovalados y de disposición irregular. Su sabor suave, natural de la isla, ligeramente ácido y salado, recuerda la leche y la mantequilla, y a medida que el queso madura los olores y sabores se hacen más fuertes y estructurados hasta llegar al picante. El tierno es de color y sabor suaves y corteza mórbida; lleva de 21 a 60 días de maduración. El semi-curado, distintivo con su piel color anaranjado o parda si es tradicional y su dejo a avellanas tostadas, con el “aroma” clásico, lleva 2 a 5 meses de maduración y es ideal para acompañar con pan horneado, tomates, canónigos y dátiles. Mezclado con mermelada es el tradicional postre “jaleo”. El curado, intenso, de textura firme y quebradiza, se deshace en trocitos al cortarlo; su sabor intenso armoniza con frutos secos y pasas.

Más información en Productos Tradicionales de Menorca

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